El lunes 8 de febrero de 2010 el periódico El Norte publicó dos notas relacionadas con la administración pública de los municipios de la zona metropolitana de Monterrey. En su primera plana aparecen los resultados de una encuesta realizada a la ciudadanía: todos los municipios aparecen aprobados excepto uno. Las alcaldías gobernadas por el PRI -Guadalupe, Escobedo, y Apodaca- tienen las evaluaciones más altas después de 100 días de gobierno: 7.9 es la calificación que se les otorga. El resto de los municipios van de un 7.8 en Monterrey hasta el 5.9 de Santa Catarina, único municipio reprobado. Ninguna administración se acerca a la excelencia, pero tres alcaldías resaltan por su mayor aprobación ciudadana, es decir, la percepción de quienes viven en esos municipios es que las nuevas administraciones no van tan mal.

El mismo día el mismo periódico presenta los resultados de un estudio realizado por el Tecnológico de Monterrey: “Fallan municipios en sus servicios” es el título de la nota. El estudio evalúa el desempeño de los gobiernos en los municipios más poblados del país, y en el Índice de Desempeño de la Provisión de Servicios los municipios de la zona metropolitana de Monterrey aparecieron en los últimos lugares. Santa Catarina apareció en el lugar 102 -de 106 municipios evaluados-, cosa que no sorprende considerando la información de la nota anterior, pero sorprende que Apodaca se encuentra incluso por debajo al ocupar el lugar 103. Guadalupe aparece en el lugar 88, Escobedo en el 83, San Nicolás en la posición 68 y Monterrey en la 56. Ninguno por arriba del promedio. Los tres mejor evaluados por sus habitantes reprueban catastróficamente el estudio del ITESM.

Las notas presentan resultados de dos estudios diferentes, uno refleja la percepción que tienen los ciudadanos de las administraciones locales, el otro el funcionamiento real de dichas administraciones. Se trata de dos realidades de distinta naturaleza. Comparando la información surgen varias preguntas: ¿Qué hace que los ciudadanos de estos municipios no vean lo que ven los investigadores, y más aún, que vean lo contrario? ¿Con qué elementos evalúa la ciudadanía a sus gobernantes? O peor aún: ¿Tiene la ciudadanía elementos suficientes para evaluar a sus gobernantes?

Recordemos un poco. Hace menos de un año estos tres municipios se encontraban en plena contienda electoral. Las campañas estuvieron centradas en organizar conciertos, entregar regalos -despensas, camisas, vasos, etc.-, asegurar la presencia en los medios de comunicación, y en general, afinar las prácticas coporativas que aseguraran el voto a favor del partido. Antes, durante y después del día de la elección abundaron las denuncias de compra y coacción del voto en Guadalupe, Apodaca, Santa Catarina y Escobedo, principalmente. ¿Qué han hecho las nuevas administraciones? aparantemente seguir en campaña, pues aunque las administraciones no funcionan, la gente sigue otorgando su confianza.

Si a esto le sumamos opacidad, falta de información, y ausencia de conciencia crítica en la ciudadanía, lo que nos queda es un espacio fértil para el establecimiento de cacicazgos de corte autoritario. La existencia de una democracia participativa es imposible cuando el Estado condiciona a sus habitantes a través de prácticas clientelares. El priismo del siglo pasado vuelve a las calles, a las casas, a las relaciones entre quienes habitamos estas tierras.



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