ASIGNATURAS PENDIENTES LA MUJER POLÍTICA NO SÓLO DEBE SER CASTA Y PURA, SINO PARECERLO
POR RAFAEL OLIVERA ÁVILA ASIGNATURA PRIMERA.-EL PACTO PERVERSO ELBADESDE ANTES. En la política lo que parece, es. La percepción es la realidad, o la forma es fondo. Tres diferentes expresiones cuyo significado es el mismo sin mayor profundización en la semántica, en la semiótica o en la psicología. El análisis del discurso hecho por los expertos saldría sobrando, lisa y llanamente lo interpretaríamos como el dicho que reza: “la mujer del César no sólo debe ser pura, sino parecerlo”.
No es el caso de una mujer metida a la política que ha logrado “empoderarse” (que conste que este vocablo no lo uso, máxime porque era una de las domingueras muy utilizada por la ambiciosa e hipócrita Marta Sahagún) al grado que detenta poderes meta constitucionales que le han otorgado y solapado acusadamente los dos últimos inquilinos de Los Pinos. Aunque para ser justos, el actual, no tiene parangón, ya que la factura que le ha estado saldando ha salido extremadamente cara para el país, sobretodo si se toma en cuenta el rezago educativo, profundizado a partir de la firma de la ACE, y los nombramientos inadecuados de funcionarios ineptos como lo han demostrado el titular Lujambio y su segundón en Educación Básica, “el yerno incómodo” (corrupto hasta los callos).
Recientemente, el ex dirigente panista, Manuel Espino Barrientos, con justa razón efectuó una crítica muy ácida hacia el actual dirigente, César Nava, que además de “Pinocho” (por mentiroso), es literalmente una marioneta de Calderón Hinojosa, al que también aludió en la entrevista que le hizo José Cárdenas, en donde salió a relucir, nada menos que “la corruptora de mentores” y palabras más, palabras menos, esto fue lo que expresó, encendiendo o incendiando los ánimos de los muy afines, quienes reaccionaron como era lógico, virulentamente, defendiendo lo indecible e indefendible.
Según el juramentado Manuel Espino, a pregunta expresa del conductor del noticiero radiofónico de Radio Fórmula, le respondió que antes de ser nominado candidato presidencial del Partido Acción Nacional (PAN), Felipe Calderón “hizo una negociación con Elba Esther Gordillo”, dirigente magisterial. También afirmó que con el paso del tiempo se enteró del pacto con Gordillo, “pero lo hizo de espaldas al partido, de espaldas a la militancia, de espaldas a la dirigencia; ésas son cosas que a mí me incomodan como panista, que las reclamo y que nos siguen haciendo daño”.
Enseguida lo cuestionó Cárdenas: ¿Qué pacto hizo Felipe Calderón con la maestra Elba Esther? –Es lo que quisiera saber, porque ya nos ha salido muy caro, ya hemos pagado demasiado, hemos dado demasiadas concesiones. El día que el Comité Nacional designó a (el ex priísta Miguel Ángel) Yunes candidato a (gobernador de) Veracruz, ese día Yunes me reconoció que antes de ser candidato a la Presidencia, Felipe Calderón hizo una negociación con Elba Esther Gordillo. Luego agregó: “¿En qué consiste? No lo sé, pero si eso fue cierto, fue de espaldas al PAN, no se enteró a la dirigencia y yo era el presidente del partido, lo puedo constatar.” Afirmó que cuando Calderón estaba unos 24 puntos abajo de Andrés Manuel López Obrador en las preferencias electorales por la Presidencia, el actual jefe del Ejecutivo “quería coaliciones con diferentes partidos”.
Espino Barrientos puntualizó que se siente lastimado, al igual que muchos panistas, por el acuerdo firmado entre el dirigente nacional de su partido, César Nava, y el PRI. Aclaró que no le cree al dirigente panista cuando asegura que Calderón no conocía el convenio: “por cosas que he visto, que he oído, me inclino a pensar que el Presidente sí sabía, y espero equivocarme”. La reacción no se hizo esperar, inmediatamente salieron a la tribuna mediática los que se sintieron ofendidos por el balconeo al estilo Paty Chapoy, de Espino, y de manera muy similar le reviraron afirmando que con frecuencia el ex dirigente del PAN mete el zorro al gallinero y luego se lava las manos, subrayaron.
Por otra parte, los panistas rechazaron que a consecuencia de dicho acuerdo, colaboradores de Gordillo Morales hayan obtenido espacios en las listas de candidatos a diputados federales y a senadores por el PAN en los comicios de 2006. Arguyendo que la inclusión de Benjamin González Roaro –a quien se ubica como personaje cercano a la lideresa magisterial– en las propuestas del PAN surgió antes del citado pacto, y fue postulado por su experiencia y trayectoria.
Estos panistas llamaron la atención sobre el hecho de que algunos colaboradores de la presidenta (sic) del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación hayan obtenido posiciones en la administración federal desde que Calderón llegó a Los Pinos. Consideraron que eso fue parte de lo convenido y recordaron que la Lotería Nacional y el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado han estado bajo el mando de políticos que trabajan con Elba Esther Gordillo. Al buen entendedor pocas palabras, si eso fue lo “convenido”, evidentemente hubo un acuerdo, un pacto, o un cochupo, así es que el decir de Espino resulta creíble como verdad. Siendo infantil que exijan pruebas de tal pacto político, sólo los ingenuos considerarían factible que existiese alguna prueba documental al respecto –como lo convenido por el PAN y el PRI con testigos de honor y toda la cosa, que los trajo de la cola innecesariamente- videograbación o simplemente un audio.
Empero, en la aceptación tácita, en la estulta expresión fecalista: “haiga sido, como haiga sido (sic)”, está dicho todo, y por si fuera poco, tenemos el antecedente de la grabación escuchada en el “Zócalo” capitalino a reventar, pasada la elección presidencial, con la voz chillona de la profesora y directora de primaria “comisionada” vitaliciamente, quien le sugirió a su interlocutor (gobernador de un estado norteño), que vendieran sus votos al color azul y que hablaran con Felipe. Lógicamente aunque no se tenga un coeficiente intelectual de genio, o superior al normal, se colige que la practicante de brujería, le sirvió a Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, operando un factor en el fraude electoral (evidenciado en el libro Los socios de Elba Esther, de Ricardo Raphael).
Espino se quedó corto ante lo escrito por el académico Luis Javier Garrido, en su artículo Los acuerdos, sustentando así:
“La historia del México reciente ha estado marcada por esas componendas que fueron actos de traición a la nación mexicana: el pacto de Luis H. Álvarez y la cúpula panista con Salinas para convalidar el fraude electoral de 1988 a cambio de acceder gradualmente al poder, las concertacesiones electorales de Carlos Castillo Peraza y Diego Fernández de Cevallos con el gobierno salinista en los años 90, los cientos de pactos legislativos entre panistas y priístas para desmantelar a la nación cancelándole derechos al pueblo mexicano y entregando anticonstitucionalmente las riquezas de México al capital extranjero, el acuerdo de Zedillo con el gobierno de Clinton en 1995 para el rescate financiero de México a cambio de entregar la Presidencia al PAN en 2000, los arreglos de Salinas y el PAN para imponer a Calderón por la vía del fraude e impedir el triunfo de Andrés Manuel López Obrador en 2006, los pactos de Calderón con Elba Esther Gordillo para que le ayudase a instrumentar el fraude: el entendimiento entre la cúpula del PAN y los tecnócratas neoliberales del PRI para sostener a una oligarquía corrupta y enriquecerse” (La Jornada).
Como expresó Cayo Julio César: “A la mujer de César no le basta con ser honrada, sino que, además, tiene que parecerlo”, así debiera ser con estos cínicos. Es cuanto (yo.analizo@gmail.com































