El discurso del RH

Febrero 9, 2010

Años atrás, cuando el peneuvista Xabier Arzalluz blandía el RH negativo del pueblo vasco como distintivo de superioridad, se montaba un dos de mayo, una jauría vocinglera se tiraba a degüello, el patriotismo de Channel y Moët & Chandon se rasgaba las vestiduras, conspicuos visionarios anunciaban el apocalipsis y hasta el apuntador gritaba, como la iracunda reina de corazones del País de las Maravillas, ¡que le corten la cabeza! El ex jefe del PNV desempeñaba a la perfección el papel de malo, de provocador, de pararrayos de la rabia del españolismo con alcanfor para dar alas a su estrategia del frentismo y la división en Euskadi.

El PP está transitando la senda del estrépito abierta antaño por Arzalluz. En unos días han lanzado al aire una moneda envenenada cuyo haz y envés invitan al odio y la discordia, alumbran una sociedad dual de elegidos y de apestados. Por un lado, se conocía un manifiesto auspiciado por el partido de la gaviota con el inapropiado título de “Maldito PSOE y malditos todos sus votantes“. Por otro, su número dos en Andalucía, Antonio Sanz, explotaba su vena intransigente y se ponía a repartir patentes identitarias con una sentencia tan descabellada como grosera: “Los andaluces de verdad están en el PP”. ¡Menudo desvarío!

Ya sabemos cómo divide la derecha a este pueblo: los que están con ellos son los mejores, la gente de bien y de orden, los que hacen patria, los que tiran del carro, los que nos sacan las castañas del fuego; el resto, que curiosamente supone una amplia mayoría social, somos los malditos, la morralla, el voto cautivo, los estómagos agradecidos, los parásitos, los que lastramos el futuro… El PP no renuncia a su visión clasista y excluyente de Andalucía. No se desprende ni de los viejos clichés ni de los obscenos prejuicios. Así, insultado, vejando o subestimando a los que tenemos el corazoncito político a la izquierda, que somos legión, va a tener difícil ampliar su base electoral.

¡Ah! Que diga Sanz dónde reparte el carnet de andaluz… Es para ir a otra ventanilla. Los andaluces de cuna o de corazón (yo respondo a ambos criterios) ya sabemos que caja de pandora no hay que abrir. Tenemos otros gustos. Los andaluces bastardos o de pacotilla, cono nos define el PP, preferimos la izquierda porque no mira el RH ni pide credenciales para defender y amar esta tierra.

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